Una campaña del Colegio Profesional de Educación Social de La Rioja (CEESRIOJA)

Hay risas que unen y risas que dejan a alguien fuera.

Hay bromas que compartimos y otras que una persona tiene que soportar mientras los demás se divierten.

Un meme puede durar unos segundos en una pantalla y permanecer mucho más tiempo en la memoria de quien ha sido ridiculizado.

Detrás de cada fotografía hay una persona. Detrás de cada perfil, una historia. Y detrás de cada comentario humillante puede haber alguien que mañana tenga miedo de entrar en clase, levantar la mano o encontrarse con sus compañeros.

Desde el Colegio Profesional de Educación Social de La Rioja queremos recordar que educar para la convivencia también significa aprender a convivir en internet.

Defendemos el humor, la creatividad, la libertad de expresión y el derecho a cuestionar aquello con lo que no estamos de acuerdo. Pero ningún derecho necesita convertir la dignidad de otra persona en entretenimiento.

La educación social nos invita a mirar más allá de quien publica. También debemos preguntarnos qué hacemos quienes observamos, compartimos, aplaudimos o permanecemos en silencio.

No se trata solamente de conocer las consecuencias legales. Se trata de comprender que nuestras decisiones tienen consecuencias humanas.

Antes de publicar, piensa. Antes de compartir, escucha. Antes de reírte, pregúntate quién está pagando el precio de esa risa.

Porque la convivencia no termina a la salida del instituto.

Porque el respeto también se aprende en las redes.

Porque la humillación no es humor.